lunes, 28 de febrero de 2011

EN EL SUR

Ya en puelo, hoy en el día de mi cumple necesité quedarme un rato sola, estoy sentada en el parque del predio donde están las cabañas, y veo cuando apenas levanto la mirada es el majestuoso piltriquitrón, madonna santa, es bellísimo, ya había estado por aquí pero no recordaba su majestuosidad.

lunes, 14 de febrero de 2011

DOLOR

Cada uno se defiende como puede del dolor, debo aceptarlo, algunos necesitan denigrar al otro para superarlo, bueno cada quien llevará lo suyo, insisto en rendir tributo por lo vivido.

domingo, 13 de febrero de 2011

FALTAN 113,20'

y nos vamos a pehuenia, disfruto cada instante porque descubrí que en unos segundo estoy de vuelta, sí así de rápido.....bueno es lo que hay, una vida veloz.
los encuentros para organizar el viaje son divertidos, confío sean un buen presagio de lo que sucederá durante los 14 días que nos vamos.
primera parada villa pehuenia, después iremos viendo, quizá lleguemos hasta esquel y volvamos haciendo un par de días en las grutas, me gusta ir pensando en elegir en el momento por donde seguimos.
ya armé la valija, difícil poner abrigo estando en una ciudad ardiente-risas-pero viendo el pronóstico del sur no queda alternativa, en las noches la temperatura baja mucho.
hoy es un día precioso aquí en la capital, creo que sería bueno salir un poco...........................quizá...

sábado, 12 de febrero de 2011

A PREPARAR LA VALIJAAAAA.....frío,calor,uuu que llevo

Pronóstico extendido de Villa Pehuenia
domingo
13
febrero
MAX 16°
MIN

UV 10.0
Nublado Parcial
nublado parcial
Lluvia
lluvia
Sin aviso.
lunes
14
febrero
MAX 19°
MIN

UV 10.2
Despejado
despejado
Nublado Parcial
nublado parcial
Sin aviso.
martes
15
febrero
MAX 22°
MIN

UV 10.3
Despejado
despejado
Despejado
despejado
Sin aviso.
miércoles
16
febrero
MAX 17°
MIN

UV 10.2
Llovizna
llovizna
Sin aviso.
jueves
17
febrero
MAX 18°
MIN

UV 8.4
Despejado
despejado

lunes, 7 de febrero de 2011

Estoy Feliz















me falta preparar el bolso, cada uno ya hizo su parte para ver que llevamos...el mapa es para no perdernos juas!!!

viernes, 4 de febrero de 2011

LA ESCONDIDA




Acá nos vamos a quedar unos días

variedades montevideanas - ser gay en un país progresista

Cuando apenas habíamos estrenado el siglo XXI, la BBC difundió la noticia de que en Uruguay había un millón de personas viviendo por debajo de la línea de pobreza. Estando en Barcelona pensé que se produciría una verdadera revuelta social, que apenas se podría caminar por la calles y que el país estallaría por tamaña injusticia. Era de necios no esperar que ese millón de ciudadanos marginados y otros miles de consustanciados con aquella realidad, asaltaran los bancos y tomaran las calles, las fábricas y los campos. Un tercio del país al margen. ¿Cómo aquello no iba a reventar?

Algunos años antes, en el 95, yo había dejado el país casi para siempre. En ese entonces nadie me iba a encarcelar o a matar por ser gay, pero era complicado escapar de aquel afinado dispositivo social que te allanaba el camino para dejar el país o la existencia. La perversa corrección política te confundía con aquello de que cada cual hacía con su vida privada lo que le diera la gana. Primera de las mentiras: el amor, la felicidad -o como se llame- y la realización personal -dentro y fuera de casa- están íntimamente ligados con la aceptación sincera que de la diversidad hace la sociedad donde uno decide vivir o no tiene más remedio que hacerlo. Suena un poco cursi, pero es así y la comprensión de esto parece consustancial a la evolución de un pueblo.

Siguiendo en la década de los 90, a la vuelta de la esquina, recuerdo que todavía viviendo en Uruguay había tenido que optar por estudiar Derecho porque la facultad de Comunicación llevaba meses y meses en huelga. La UTU se caía a pedazos. También me acuerdo, por ejemplo, que esperar el ómnibus era como esperar un milagro y que por la misma época, en Montevideo, los taxistas se tapiaron con mamparas. En el hospital de Salto las salas hedían a una extraña mezcla de orina y desinfectante, repletas de camas herrumbradas y con paredes descascaradas. No se conocía peón de estancia que tuviese vacaciones o una jornada laboral inferior a las 14 o más horas.

En el Uruguay de entonces era casi imposible pensar en progresar sin que mediase, más temprano que tarde, alguna gauchada. De modo que muchos se quedaban afuera. He ahí otra gran patraña provinciana: en este país de 3,4 millones de habitantes, no todos conocen a todos. Casi siempre los que tienen acceso a una buena educación, sanidad y alimentación son quienes conocen a los más educados, sanos y bien alimentados, que no necesariamente tienen demasiado interés en que los parroquianos progresen. El gusto por el poder, la resistencia y el miedo a perderlo o dejarlo temporalmente, es hereditario.

Ustedes ya saben: en Uruguay no hubo ninguna revolución, sino que Tabaré Vázquez, un líder de la izquierda uruguaya más cercano a la figura de un papa que a la de un revolucionario, ganó las elecciones presidenciales de 2004. Y al parecer, el juicio popular, mandantes y mandados, lo considera uno de los mejores presidentes del país. El presidente perfecto para una sociedad cuyos políticos -salvo contadas excepciones- nacen tocados por la almibarada y gris sustancia ideológica de los democristianos y han hecho de este pedazo de tierra algo así como un vaticano con parlamento. Menos déspota e intransigente que el Estado comandado por Joseph Ratzinger, es verdad, pero que nada tiene que envidiarle en materia de machismo, conservadurismo y servilismo frente al poder del dinero.

Ahora no hay oposición sino un frente común a favor del supuesto progreso que traen las inversiones extranjeras. Sin miramientos ni pegas de ningún tipo, nuestros representantes consienten excitados la instalación de plantas de celulosa, el cultivo masivo de soja y eucaliptos, las zonas francas, la explotación minera a cielo abierto, autos y más autos, o la desproporcionada y alarmante construcción de apartamentos de bajo, mediano y alto lujo. ¿Para quién? ¿Para quiénes tanto ladrillo? ¿Es el peaje que hay que pagar para alcanzar el progreso y la justicia social? Con demasiada frecuencia da la sensación de que la coalición gobernante no quiere molestar y que acarrea, acomplejada, el pesado legado de otras y ajenas experiencias de izquierda fracasada, totalitaria o carente de pragmatismo. Molesten señores, ¡desordenen un poco, muchachos!

Porque, definitivamente, no serán los medios masivos de comunicación los que se ocuparán de cuestionar la llegada de estas grandes fortunas ni sus aplicaciones, dado que demasiado ajetreados están en la cobertura de pillajes, hurtos, asesinatos y casos de justicia por mano propia. El costoso operativo informativo de los móviles en directo desplegados por la tele con la finalidad de acercar a los hogares uruguayos el testimonio de los familiares de las víctimas, los patrulleros todavía en acción y el mejor plano del escenario del crimen, es impostergable. Imprescindible y funcional a una sociedad que se alarma por la barbarie de hoy sin ver que en gran medida la respuesta está en la gravedad del hundimiento que la dominaba un par de lustros atrás. Anteayer, doña.

No obstante lo cual y sin que en esto juegue la casualidad, la Facultad de Comunicación lleva unos cuantos años funcionando regularmente, el ómnibus ya no tarda tres cuartos de hora en pasar, los empleados rurales están amparados por una ley que establece el tope reglamentario de las ocho horas diarias, el amiguismo en muchos sectores ya no corre, los hospitales no hieden a orina como antes… Y además la salud pública ha incluido la terapia psicológica como parte de su asistencia básica. Puede ocurrirle a usted o a su hijo, que tras dirigirse a la policlínica del barrio sea derivado a un psicólogo y pueda consultarlo semanalmente por lo mismo que le cuesta hacerse ver por un dermatólogo. Incluso puede encontrarse con una psicóloga que ante el planteamiento mire, soy gay pero…, ella le interrumpa con un ¿y qué? usted es como es, por favor, quédese tranquilo.

Suena raro, pero es una verdad tan grande y uruguaya como Forlán.

Un abrazo desde Montevideo.

Gabriel Díaz

jueves, 3 de febrero de 2011